Citas de prensa sobre Javier Ulises Illán, director.

Ana María Jara. La Tribuna de Toledo. 11/10/2020.

Illán demuestra una pasión desbordante por los proyectos que emprende.

Diego de Palafox. ABC. 13/10/2020.

Esencial fue la dirección de Javier Ulises Illán muy precisa en las órdenes, muy atenta en la comunicación con los instrumentistas, dibujando con claridad los gestos de manos, cuerpo y ojos (algo quizá impedía la mascarilla, pues la boca callada también suele hablar en estos casos), huyendo de aspavientos, para lograr una solvencia y una rigurosa seguridad que hablan mucho y bien de su acrisolado criterio, de su respeto a los matices de estilo, de su capacidad de análisis de los textos y de su acendrada pasión por lo que hace.

Eduardo Aisa. Diario de La Rioja. 3/9/2020.

Dejo para el final al alma mater de este bellísimo concierto, el director y fundador de Nereydas Javier Ulises Illán, que dejó constancia de su categoría como músico integral, director admirable, musicólogo infatigable y hasta amenísimo comunicador y divulgador musical. Personas como él hacen falta en el panorama decadente de la música clásica.

Eduardo Torrico. Revista Scherzo.

“… con una dirección ágil, vibrante, atenta, matizada e imaginativa de Illán, algo que en él empieza a ser, por fortuna, lo habitual”.

Simón Andueza. Ritmo.

Illán dirige con mucho brío y exactitud a la orquesta, demostrando su especial predilección por la sección de violines, a la que mima constantemente -recordemos que él mismo es un reputado violinista- pero que no descuida al resto del conjunto instrumental, al que contagia su pasión y energía.

Arturo Reverter. Scherzo. 

Las suavidades y exquisiteces del tenor fueron bien cuidadas y reguladas por el mando claro, sugerente y al tiempo preciso de Illán, que subraya, marca y acentúa sin batuta y que en todo momento se vio respondido por los estupendos instrumentistas.

Mario Guada. Codalario.

Muy buen trabajo por parte de Javier U. Illán en la concertación, equilibrando mucho las fuerzas, especialmente en dos voces que, a pesar de poseer cualidades y caracteres vocales bastante alejados entre sí, lograron imbricarse de manera admirable en muchos momentos. Impresionante papel aquí de Oyarzabal en su acompañamiento en el continuo.

Javier Sarría Pueyo. El arte de la fuga.

Nereydas llama la atención por su excelente sonido, afinación, empaste, conjunción, apasionamiento y capacidad para el matiz, realzado por una dirección, la de Javier Ulises Illán, realmente excepcional. Su gesto, preciso y expresivo, fue seguido –esta vez sí– por los músicos con verdadera atención y logró que salieran a la luz elocuentemente una inmensa variedad de afectos insertos en la partitura. Ni un compás quedó al margen su brillante dirección, con unas dinámicas, articulación y fraseo sensacionales.

Soledad Bordas. El Arte de la fuga

El director, Javier Ulises Illán controló en todo momento los cambios constantes en la distribución del grupo vocal incluso cuando cantaban todos juntos.

José María Domínguez. La Tribuna de Toledo

El propio Illán es otro ejemplo de esta excelencia de nivel internacional. Lo atestigua el hecho de estar formándose en la prestigiosa Hochschule de Lucerna, ciudad privilegiada en lo musical que le ha permitido conocer a y aprender de los más destacados directores mundiales del momento: Boulez, Gardiner o Dudamel son solo algunos.

Francisco Mesa. Diario Bahía de Cádiz

“…se alcanzó el objetivo del fundador de Nereydas, entusiasta promotor de sus dos conciertos celebrados en el contexto del XXX Festival Iberoamericano de Música Manuel de Falla: difundir la música de algunas de las Misiones Jesuíticas, en concreto de las reducciones instaladas en las áreas bolivianas ocupadas por los indios moxos y chiquitos”.

Eduardo Torrico. Scherzo.

Creo que Jerusalem se sentiría más que satisfecho con esta labor de recuperación de su obra y de su figura. Y creo también, firmemente que cada paso que dan Illán y Nerydas los confirma como una de las más formaciones preponderantes en el ubérrimo pensil en que se ha convertido la música antigua española de un tiempo a esta parte.

Eduardo Torrico. Scherzo.

Lo que seguramente sí sorprendió, y hasta extremos insospechados, fue el salvaje desempeño de Nereydas. Illán está llamado a hacer cosas muy grandes en la música y lo de anoche fue un anticipo. Bajo su enérgica y precisa batuta, el joven grupo sonó con una precisión asombrosa (¡Virgen Santísima, qué ataques!), con una vitalidad atronadora y con una italianidad superior a la de los propios italianos.

Eduardo Torrico. Scherzo.

Illán condujo a voces e instrumentos con inusitada energía. Sus gestos fueron siempre precisos e incisivos. No es algo habitual en la música antigua —y menos, en la que se hace en España— la figura de un director especializado, pero viendo los resultados de estas Vísperas sería muy deseable que empezara a haberlos.

Mario Guada. Codalario.

En general, la dirección de Illán fue relevante, muy clarificadora en el gesto, aunque a veces excesiva. Con formación de director de orquesta, pero también de coro, parece una figura idónea para acometer la versión de una pieza de este calibre. Estuvo muy atento a entradas y finales, al empaste y la afinación, así como a las dinámicas…

Alfonso García. noticiadigital.es

Javier Ulises Illán, demuestra ser un profesional muy preparado y con una vasta cultura entre la nueva generación de músicos españoles que se ocupan de recuperar y divulgar la música antigua.

Carles Francino. SER. La Ventana

El invento del disco-libro de Javier Ulises Illán es fantástico.

Eduardo Torrico. Scherzo

Con el título Angélico Greco, la propuesta que plantea el violinista y director toledano Javier Ulises Illán, al frente del Nereydas, es en verdad original: no se trata por un lado de escuchar el disco y de leer por otro el libro, sino de simultanear audición y lectura…

Mario Guada. Doce Notas

Angélico Greco, un ejercicio de sinestesiaLos textos, ideados y redactados en su totalidad por Javier Ulises Illán –director a su vez de la parte musical y creador de todo el concepto del libro-disco–, dividen en una introducción [música para ver y pintura para escuchar] –desde mi punto de vista lo mejor escrito y más interesante del producto–, al que sigue la explicación de los cuadros y las obras musicales, tras el que se presenta la música en la Europa y España en tiempos del artista cretense –muy somero y realmente básico–, para terminar con cuatro epígrafes dedicados a El Greco, tanto en sus aspectos biográficos como creadores, que se cierran con dos de ellos enfocados hacia curiosidades sobre la visión y las influencias que su figura ha aportado a posteriori, además de un cuadro cronológico que sitúa al cretense entre las personalidades políticas y artísticas más importantes de su época –de elegante diseño y solvente elaboración–.