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Lo que seguramente sí sorprendió, y hasta extremos insospechados, fue el salvaje desempeño de Nereydas. Illán está llamado a hacer cosas muy grandes en la música y lo de anoche fue un anticipo. Bajo su enérgica y precisa batuta, el joven grupo sonó con una precisión asombrosa (¡Virgen Santísima, qué ataques!), con una vitalidad atronadora y con una italianidad superior a la de los propios italianos.

Eduardo Torrico. Scherzo.

Nereydas llama la atención por su excelente sonido, afinación, empaste, conjunción, apasionamiento y capacidad para el matiz, realzado por una dirección, la de Javier Ulises Illán, realmente excepcional. Su gesto, preciso y expresivo, fue seguido –esta vez sí– por los músicos con verdadera atención y logró que salieran a la luz elocuentemente una inmensa variedad de afectos insertos en la partitura. Ni un compás quedó al margen su brillante dirección, con unas dinámicas, articulación y fraseo sensacionales.

Javier Sarría Pueyo. El arte de la fuga.

…Illán condujo a voces e instrumentos con inusitada energía. Sus gestos fueron siempre precisos e incisivos. No es algo habitual en la música antigua —y menos, en la que se hace en España— la figura de un director especializado, pero viendo los resultados de estas Vísperas sería muy deseable que empezara a haberlos.

Eduardo Torrico. Scherzo.

En general, la dirección de Illán fue relevante, muy clarificadora en el gesto, aunque a veces excesiva. Con formación de director de orquesta, pero también de coro, parece una figura idónea para acometer la versión de una pieza de este calibre. Estuvo muy atento a entradas y finales, al empaste y la afinación, así como a las dinámicas…

Mario Guada. Codalario. 

El director, Javier Ulises Illán controló en todo momento los cambios constantes en la distribución del grupo vocal incluso cuando cantaban todos juntos.

Soledad Bordas. El Arte de la fuga.

Las suavidades y exquisiteces del tenor fueron bien cuidadas y reguladas por el mando claro, sugerente y al tiempo preciso de Illán, que subraya, marca y acentúa sin batuta y que en todo momento se vio respondido por los estupendos instrumentistas.

Arturo Reverter. Scherzo. 

Javier Ulises Illán, demuestra ser un profesional muy preparado y con una vasta cultura entre la nueva generación de músicos españoles que se ocupan de recuperar y divulgar la música antigua.

Alfonso García. noticiadigital.es

 El invento del disco-libro de Javier Ulises Illán es fantástico.

Carles Francino. SER. La Ventana

El propio Illán es otro ejemplo de esta excelencia de nivel internacional. Lo atestigua el hecho de estar formándose en la prestigiosa Hochschule de Lucerna, ciudad privilegiada en lo musical que le ha permitido conocer a y aprender de los más destacados directores mundiales del momento: Boulez, Gardiner o Dudamel son solo algunos.

José María Domínguez. La Tribuna de Toledo

 “…se alcanzó el objetivo del fundador de Nereydas, entusiasta promotor de sus dos conciertos celebrados en el contexto del XXX Festival Iberoamericano de Música Manuel de Falla: difundir la música de algunas de las Misiones Jesuíticas, en concreto de las reducciones instaladas en las áreas bolivianas ocupadas por los indios moxos y chiquitos”.

Francisco Mesa. Diario Bahía de Cádiz

En la interpretación de «Música acuática», el director, Javier Ulises Illán, supo transmitir a la orquesta la esencia mas purista e histórica de la música de Haendel, siendo la Bourrée, ese animado movimiento de danza barroco, simplemente magistral.

Diego de Palafox. ABC

Con el título Angélico Greco, la propuesta que plantea el violinista y director toledano Javier Ulises Illán, al frente del Nereydas, es en verdad original: no se trata por un lado de escuchar el disco y de leer por otro el libro, sino de simultanear audición y lectura…

Eduardo Torrico. Scherzo

Angélico Greco, un ejercicio de sinestesiaLos textos, ideados y redactados en su totalidad por Javier Ulises Illán –director a su vez de la parte musical y creador de todo el concepto del libro-disco–, dividen en una introducción [música para ver y pintura para escuchar] –desde mi punto de vista lo mejor escrito y más interesante del producto–, al que sigue la explicación de los cuadros y las obras musicales, tras el que se presenta la música en la Europa y España en tiempos del artista cretense –muy somero y realmente básico–, para terminar con cuatro epígrafes dedicados a El Greco, tanto en sus aspectos biográficos como creadores, que se cierran con dos de ellos enfocados hacia curiosidades sobre la visión y las influencias que su figura ha aportado a posteriori, además de un cuadro cronológico que sitúa al cretense entre las personalidades políticas y artísticas más importantes de su época –de elegante diseño y solvente elaboración–.

Mario Guada. Doce Notas